Parálisis paradigmática en el contexto de la innovación.

La innovación parece que lo engloba todo y da respuestas a los problemas de difícil solución.

 La innovación parece que lo engloba todo y da respuestas a los problemas de difícil solución. Periodistas, empresarios, sindicatos, partidos políticos, economistas y  la opinión pública existe  el convencimiento de que  deben incrementarse las  partidas presupuestarias de manera continua en innovación para conseguir  una mayor competitividad.

Parece que el argumento es aplastante y en imposible  contestar esta afirmación. Pero debemos profundizar en el ranking europeo, después de los notables incrementos presupuestarios en innovación, el posicionamiento de España no destaca en el concierto europeo, estando en el puesto 14, por detrás de Chipre y Portugal.

El interés por la innovación en España no fue relevante hasta mediados de los años 90, cuando otros países europeos tenían ya asumido su realidad como en Holanda con TNO , en Alemania con el Frankfurter Institut y en Inglaterra con el Design Council y la Universidad de Sussex con el padre de la innovación en Europa, Roy Rothwell.

 

Ante esta situación cabe pensar que no es un problema focalizado en recursos económicos, quizás tenemos que reformar el gasto y reformar el modelo, estamos aplicando recetas ambiguas, nos llenamos la boca de innovación pero los medios y herramientas no cambian, sólo se pide más partida presupuestaria.

Realizando seminarios alabando las excelencias de la innovación, informes interminables y power-points magníficos conseguimos estar en vía muerta. Realmente tenemos una parálisis paradigmática.

Hay que pensar que la innovación no es un fin  en sí misma, sino un medio más que debe conjugarse con otros factores directos que pueden incidir en la competitividad como la calidad funcional y percibida, el diseño, la productividad, y aspectos colaterales como: los socioeconómicos, culturales y educacionales.Todo ello debe interrelacionarse con una gestión eficiente de la complejidad y contando con una triple hélice eficiente (administración, universidad y empresa) complementada por la interacción de la sociedad.

Esperemos que las dificultades  provoquen generar nuevos paradigmas competitivos y seamos capaces de decir en voz alta que continuar con el mismo paradigma esclerótico no nos lleva a ningún destino.